jueves, 10 de abril de 2014

ESCRITORAS (II): LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE, DE CARSON McCULLERS

Este mes de abril, nos decantamos por una de las escritoras (y uno de los relatos) más originales del siglo XX. Si quieren introducir un contrapunto imaginativo y anómalo en sus vidas en unas fechas tan señaladas como las de Semana Santa, no duden en perderse en este pequeño pueblo olvidado de Estados Unidos. Lo agradecerán (y sus familias también).

LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE (1951),
DE CARSON McCULLERS


Un pueblo cualquiera del sur. Los días transcurren sin que nada pase. El calor sofocante del verano convierte en desiertos las pocas calles polvorientas. Sólo cuando llega la noche se aplaca el infierno y el aire empieza a destilar ramalazos de olor a whisky clandestino. Entonces, sentadas en el porche, las personas normales mascan tabaco que luego escupen sin importarles la dirección en la que sopla el viento. La rutina de lo normal, de lo que tiene que ser, ha ennegrecido de tal forma el color de sus vidas que lo viejo se ha convertido en la imagen de lo perpetuo, de lo lineal.
     Un pueblo cualquiera del sur en el que los complejos individuales hace tiempo que fueron devorados por el complejo colectivo. Nada se puede decir porque ya está todo dicho. Todo es perfecto en la rutina diaria; nada rompe la normalidad.
     Sin embargo, a veces ocurren sucesos extraordinarios que cambian el devenir de las cosas, el rumbo exacto de la vida. Sentados en el porche, los habitantes del pueblo dejan de mascar tabaco al ver cómo, desde el apagado horizonte, se acerca la figura animalesca de un enano deforme y jorobado. Tras el impacto inicial, es acogido por Miss Amelia, mujer grande, hombruna y desgarbada que, pasados unos días, convierte, junto al recién llegado, un viejo almacén en un café. Pronto, el local se transforma en un lugar de reunión en el que el whisky se convierte en catalizador de lo esencial de cada uno de sus clientes, en un universo clandestino e individual en el que todos cantan, beben y viven.
     Pasados unos años, Miss Amelia, que había estado casada con Marvin  Macy (guapo, alto y deseado ) se enamora del enano . En ese momento, la frustración amorosa provocada por la ruptura con Marvin se convierte en amor absoluto y sincero. Así, en la imperfección del jorobado encuentra el amor perfecto que no encontró en la perfección de Marvin Macy. Desgraciadamente, toda esta armonía se rompe con la salida de la cárcel y la vuelta al pueblo de éste. El enano, fascinado por el expresidiario se convierte en su sombra. Ambos se alían y,  tras una grotesca pelea entre Miss Amelia y Marvin, desvalijan el café y se van del pueblo, condenando a la mujer, de nuevo, a la soledad del amor frustrado.
     El universo que nos presenta McCullers está plagado de personas desheredaras y solitarias, de pueblos tristes y de vidas rutinarias. La belleza de la vida reside en la belleza de lo imperfecto, de lo defectuoso; de lo que no es normal. Enfrenta el convencionalismo perfecto y colectivo, a la individualidad imperfecta de enanos, bizcos y jorobados orgullosos de ser dueños de su propio destino.

Martín López Rosales, profesor de Lengua Castellana y Literatura, I.E.S. José Cadalso

JUAN EMILIO RÍOS VERA, RECITAL POÉTICO, 22 DE ABRIL, SEMANA DEL LIBRO

¿CÓMO FUNCIONA UN LIBRO?





Quiero que este artículo haga las veces de un manual de
instrucciones sobre el funcionamiento básico de un libro,
para que las nuevas generaciones de chavales, mecanizados
hasta los dientes, cuasi robotizados y aislados en su
trinchera tecnológica, conozcan las prestaciones que un
buen libro puede proporcionarles, puesto que, está visto que lo
saben todo sobre pantallas y botones, auriculares y ratones
ópticos, pero no tienen el más mínimo conocimiento sobre el
complejo uso del que, para ellos es un anticuado, aburrido e
inútil artefacto, propio de tiempos pasados y de estar encerrados en vitrinas de museos.

1 En primer lugar, antes de abrirlo, hay que seguir al pie
de la letra este sencillo ritual para que el libro se convierta en parte de nuestro propio ser, carne de nuestra carne, pedazo de nuestra alma excitada, jirón de nuestro corazón anhelante: hay que acariciarlo con mimo y sin prisa alguna, para que nuestras yemas lo reconozcan desde entonces como un habitante de nuestro universo, como un amigo íntimo al que hay que defender con uñas y dientes en caso de peligro, al que hay que acudir en busca de bálsamo y de árnica, de sosiego para destensar los nervios y ahuyentar los miedos y los males del espíritu.
Luego hay que olerlo para impregnarnos de su aroma íntimo, de
su esencia primera, y encontrarlo con los ojos cerrados entre
el bosque de anaqueles y legajos, hay que besarlo para que nuestros labios reciban la caricia de sus ósculos de piel y papel,
tinta y sangre aunadas.

2 Una vez realizado este ceremonial, hay que abrirlo por fin,
ya imbuidos de su esencia, para acometer sus primeros mensajes
con calma pero con hambre, con interés pero con deleite al mismo
tiempo, hay que leer las dedicatorias y las citas, los prólogos
y las notas previas como si fueran los créditos iniciales de una
película, los primeros balbuceos de un poema o las letras temblorosas de una carta de amor juvenil. Todos ellos nos hablarán de los motivos que han hecho posible la escritura de esa obra de arte y de que ahora seamos los oyentes de esas palabras. Porque un texto no existe hasta que no encuentra su primer lector, su primer cómplice, su primer confidente.

3 Luego hay que navegar por su cuerpo como si nos fuera la vida
en ello, agarrándonos con fuerza a sus consignas, disfrutando con
sus descripciones como si estuviéramos junto al escritor en el momento de escribirlas, llorando con sus personajes, indignándonos cuando se nos cuenten tragedias y tropelías y tomando partido por los más débiles de la trama como lo haríamos en la vida más acá de la historia.

4 Hay que acabar el argumento sin prisas pero sin pausa, poniendo de nuestra parte el sentimiento y el alma, el corazón y la mente para vivir intensamente su desenlace, aportando nuestra particular visión de los hechos y sintiéndonos participe de cada acción y cada acontecimiento.

5 Una vez leído el libro, hay que guardar un largo periodo de silencio y concentración, para que el contenido de sus páginas se deposite cuidadosa y cuidadamente en nuestra mente y nuestros sentimientos, y su huella sea ya imborrable.

6 Por último se devuelve amorosamente a su sitio en la biblioteca, donde esperará paciente y deseante a que vayamos a consultarle dudas, a revisar detalles y a ver cómo siguen esos amigos que ya tenemos para siempre en su interior.


Así funciona un libro, mis jóvenes alumnos, nada más y nada menos.

FRANCISCO RODRÍGUEZ HERRERA, RECITAL POÉTICO, 22 DE ABRIL, SEMANA DEL LIBRO

Escribir, leer y estudiar
              Escribir es como bailar con la música que el viento te entrega.
         Estás dentro de las palabras y agradeces el dibujo que forma ese poema, esa narración, ese pensamiento. Pero hay que aprender, y se aprende leyendo, dedicando cada día un espacio, un tiempo a la lectura.
         Que es un bien aficionarse a la lectura no requiere de argumentos pesados para demostrar sus beneficios. Es, sin duda alguna, al igual que nos apasionamos a juegos y deportes, un gran beneficio habituarse a ella.
         La literatura es parte de la sociedad, expresión misma del pueblo, lo que nos distingue en lo que somos, en lo que conocemos, en  nuestra conciencia, en nuestro modo de pensar, de hablar, de ser, de sentir, etc. (Funciones múltiples del lenguaje como medio de comunicación de los individuos.) Desde la literatura, el ser humano ha crecido en conocimientos y los ha  transmitido desarrollándose a lo largo de la historia en las distintas revoluciones científicas, mentales y espirituales.
         Esta bien que ocupemos nuestro tiempo libre en distintas actividades, pero si llegamos a aficionarnos a la lectura, la cultura se convierte en una novela fácil, digerible, haciendo que aprender sea entretenido, emocionante. Si uno ama la lectura, el mejor momento del día, será indudablemente ese de tomar un libro y adentrarse en su contenido, beber de sus sustancias: acercarnos a enredos de historias, a sueños, amores, desengaños, discernimientos, pensamientos, súplicas, promesas, etc., etc. Intercambiamos con los textos, somos junto a la palabra y los libros, el protagonista indudable de la acción de la vida que se refleja en ellos; la lectura nos transporta a horizontes específicos, paisajes materiales, espirituales y diversos; leer nos ayuda a comunicarnos mejor, a respetarnos, y eso, nos cultiva por dentro, porque la lectura no solo nos hará ampliar nuestro conocimiento, sino que nos impulsa a aumentar la sensibilidad trascendental para el hombre y el mundo en que habitamos. 

Francisco Rodríguez Herrera

miércoles, 9 de abril de 2014

I SEMANA DEL LIBRO DEL I.E.S. JOSÉ CADALSO, DEL 21 AL 25 DE ABRIL

Durante este curso escolar 2013-2014 el Departamento de Lengua Castellana y Literatura organiza la I Semana del Libro del I.E.S. José Cadalso que contará con diversas actividades y concursos literarios, relacionados en definitiva con el arte de la palabra en su más extensa acepción. A continuación, os presentamos el programa de actividades, así como el cartel del evento que ha sido creado por el profesor Antonio Domínguez del Departamento de Educación Plástica y Visual (muchas gracias por tu dedicación y apoyo).



Lunes 21 de Abril: Performance poética a cargo de la poetisa Carmen Medina (3ª y 4ª horas), para grupos de 1º, 3º y 4º de E.S.O., 1º y 2º de Bachillerato.

Martes 22 de Abril: Recital poético de Francisco Rodríguez Herrera y Juan Emilio Ríos Vera (2ª hora), para los grupos de 2º y 3º de E.S.O.

Miércoles 23 de Abril: Día del Libro, Tendedero poético (que se expondrá durante la hora de recreo y mostrará las creaciones poéticas de los alumnos del centro) y Recital Rap de los alumnos de 1º de E.S.O. Sergio Bernal, David Fernández y Samuel Pérez (4ª hora), para grupos de 1º de E.S.O.

Viernes 25 de Abril: Concurso de lectura de El Quijote, participarán los representantes de los cursos de 1º y 2º de E.S.O. (3ª hora) y Recital poético del alumnado, jóvenes de E.S.O. y Bachillerato recitarán versos de distintos autores (4ª hora).

Próximamente iremos publicando información sobre los diferentes participantes en los eventos. Gracias a todos por vuestra colaboración y, especialmente, a ti, abnegado lector.

lunes, 7 de abril de 2014

EL GANADOR Y LA FINALISTA DEL XVII CERTAMEN LITERARIO LETRAS DEL SUR SON ALUMNOS DEL I.E.S. JOSÉ CADALSO

Ismael Recaño Sánchez ha sido el ganador del XVII Certamen Literario Letras del Sur, mientras que Ana María Ríos Canto fue finalista. Ambos alumnos cursan 3º de E.S.O. en nuestro centro y han obtenido esta distinción en la categoría infantil (hasta 16 años). Seguidamente, os mostramos los textos premiados: El diario secreto de mi abuela de Ismael y Patinaje sobre hielo de Ana. ¡Enhorabuena a los dos!

EL DIARIO SECRETO DE MI ABUELA

Como tantos fines de semana estamos en casa de los abuelos, lugar donde tengo  mis mejores recuerdos de cuando era niño. A mi hermana y a mí nos encanta ir. Es una casa señorial situada a las afueras de la ciudad, con unos grandes y hermosos jardines donde nosotros solíamos jugar cuando éramos pequeños.
Aunque este fin de semana no es como los otros, no estamos aquí para divertirnos con las historias del abuelo ni para celebrar nada, sino para decir el último adiós a mi abuela.
            La casa no es lo mismo sin ella. Ayudo a mi madre y a mi abuelo a recoger todas las cosas de la abuela, su ropa, sus libros de lectura, sus diarios, en los que a menudo solía verla escribir cuando era niño y, los cuales, me hubiera gustado leer en numerosas ocasiones, pero la abuela siempre los guardaba en el cajón del escritorio bajo llave. Eran su gran tesoro. Hoy estaban en mis manos, su recuerdo me entristece y decido guardarlos en una caja con todo lo demás y subirlo al desván, donde tantas veces me escondía de pequeño.
Como cada lunes voy camino de la universidad, sigo con mi vida después de este fin de semana tan triste. Espero a que llegue el metro y de pronto la veo, ¡es mi madre!, se encuentra justo en el andén de enfrente, ¿qué hace aquí? Pensaba que se quedaría unos días con el abuelo para no dejarlo solo. La llamo y no me contesta, la vuelvo a llamar y, al saludarla, me mira extrañada, como si no me conociera. Entonces llega el metro, se sube a él y se marcha. Sigo mi camino algo contrariado, aunque decido no darle más vueltas al asunto.
            Es de noche cuando llego a casa, ha sido un largo día y estoy muy cansado. Lo único que quiero es darme una ducha y dormir un poco. Al cabo de un rato suena el teléfono, es mi madre, le comento lo que ha pasado esta mañana y me dice que es imposible, porque no se ha movido de casa de mi abuelo en todo el día.
            Han pasado varios días y yo sigo con mi rutina. Decido ir a tomar un café con unos amigos. Entro en la cafetería, pero no los veo, espero un poco a que lleguen. Mientras espero empiezo a observar a las personas que se encuentran allí, sobre todo universitarios que leen sus libros y comparten sus apuntes tomando un café. De repente hay una mujer que llama mi atención. Está sola sentada al fondo de la cafetería, se parece bastante a mi madre, me armo de valor y decido ir a hablar con ella. Cuando me acerco parece no conocerme. Antes de que me dé tiempo a hablarle, se levanta y se marcha, pasando por mi lado sin ni siquiera mirarme.
Llamo a casa del abuelo para ver si mi madre está allí. Sorprendentemente es ella quien me contesta el teléfono, le digo que necesito hablar con ella y que iré a verla más tarde.
¿Quién es esa extraña mujer con la que no dejo de tropezarme?, me pregunto una y otra vez.
Ya en casa del abuelo, hablo con mi madre y le cuento todo lo sucedido. Ella no puede creer lo que le estoy diciendo. Seguimos hablando sin darnos cuenta de que el abuelo está allí oyéndolo todo hasta que, con voz entrecortada, nos dice que tiene que contarnos algo muy importante. Nos pide que nos sentemos y comienza a explicarnos cómo y cuando conoció a la abuela.
A cada palabra que pronunciaba mi abuelo el rostro de mi madre se iba desencajando más y más. Nos cuenta que él no era el padre biológico de ella, ya que cuando conoció a mi abuela mi madre ya había nacido. Decidieron casarse y adoptó legalmente a mi madre. También nos contó que la abuela le había dicho que tuvo dos hijas gemelas, pero que una murió al nacer.
Mi madre no da crédito a lo que está oyendo, monta en cólera y se enfada con el abuelo por haberle ocultado todo durante tantos años. Mi abuelo le comenta que fue decisión de mi abuela. Ella no quería hablar del tema porque le producía mucho dolor.
Durante un largo rato nos miramos sin saber que decir, entonces un pensamiento se apodera de mi ¡los diarios de mi abuela! Quizás ellos nos puedan decir algo. Como un rayo subo las escaleras que van hacia el desván, mi madre me sigue aunque más lentamente. Cuando ella llega yo ya tengo los diarios entre mis manos, buscamos el primero de ellos, nos sentamos donde podemos y empezamos a leerlo.
Todo estaba allí, durante años mi abuela había estado escribiendo su vida en aquellos diarios. El primero comenzaba así:

“25 de enero de 1967”.
Repudiada por el padre del hijo que estoy esperando y por su familia, gente de mucho dinero en cuya casa trabajaba como doncella, llego a Madrid sola y desesperada. Mi embarazo ya es evidente no puedo ocultarlo por más tiempo.
 Durante horas camino sin rumbo fijo por sus calles. Anochece y no sé a donde ir, sigo caminado y llego a un convento, hambrienta y cansada. Decido llamar a su puerta. Me atiende una monja joven y muy agradable. Me da de comer y me acomoda en una de sus habitaciones. Paso la noche allí.
“26 de enero de 1967”.
Doy un paseo por el convento y me doy cuenta de que hay otras chicas como yo, solas y embarazadas.
Las monjas se ofrecen a cuidar de mí durante todo mi embarazo y decido quedarme puesto que no tengo a donde ir.
           
Uno a uno la abuela relata todos  los días que van pasando hasta llegar al día del parto.

“29 de mayo de 1967”.
Despierto con grandes dolores, me he puesto de parto. Las monjas me llevan a la clínica.
Después de un largo  y doloroso día doy a luz a dos niñas gemelas. Se las llevan para lavarlas y al cabo de un rato viene una monja y me dice que una de ellas ha fallecido.
No entiendo nada, exijo una explicación de lo ocurrido y nadie parece saberlo.
Contrariada pido ver insistentemente el cadáver de mi niña, la monja se marcha y regresa con ella. Le doy un beso en la frente, está fría casi congelada.
 Me dicen que no me preocupe de su entierro que ellos se hacen cargo de todo.
“31 de mayo de 1967”.
Recibo el alta médica y me marcho de la clínica con mi pequeña. Regreso al convento, las monjas se han ofrecido a ayudarme hasta que encuentre un trabajo.

Es bastante tarde y estamos muy cansados, pero ni mi madre ni yo queremos ir a dormir.
Ya es de día, hemos pasado toda la noche leyendo los diarios. Mi madre me dice que me vaya a descansar.
Duermo varias horas y me despierto. Voy a la habitación de mi madre, ella no está. Pregunto al abuelo y me dice que salió muy temprano.
Al cabo de un rato mi madre regresa. Intrigado le pregunto dónde ha estado y me dice que ha ido a la clínica donde nació para pedir los informes. Le dan su documentación, pero no le dicen nada acerca de su hermana, en esa clínica no saben nada sobre ella.
Nos parece muy extraño así que juntos nos dirigimos al cementerio para ver si allí hay constancia de esa niña. Cuando llegamos nos atiende un chico joven, nos lleva a los archivos y empezamos a buscarla, sin embargo no consta que hayan enterrado allí a ninguna niña en esa fecha. Preguntamos si en aquellos momentos  había  otro cementerio y nos dicen que no, que este es el único.
Mi madre y yo no entendíamos nada. ¿Dónde estaba aquel bebé? ¿Y si en realidad el bebé no había muerto? ¿Y si se trataba de otro de esos niños robados al nacer? ¿Y si aquella misteriosa mujer era la hermana de mi madre?
Durante meses recorrimos todas las líneas del metro. A diario visitábamos la cafetería donde la había visto, con la esperanza de volverla a ver.
Pasaron los meses y no había rastro de ella.
Aquella tarde era fría y lluviosa, no me apetecía salir, pero mi madre se empeñó en ir, ya casi habíamos terminado nuestro café cuando la vimos entrar por la puerta, era ella. Mi madre palideció al verla, nos levantamos y fuimos a su encuentro.
Al ver a mi madre  se quedó paralizada, ya que eran como dos gotas de agua.
Nos presentamos y le pedimos que se sentara con nosotros. Estuvimos hablando toda la tarde con ella. Quedó tan fascinada con el relato que decidieron hacerse las pruebas de ADN.
Durante estos días hemos conocido a sus hijos y hemos entablado una gran amistad.
Han pasado varios días desde que mi madre y su hermana se hicieron las pruebas. Hoy vamos a recoger el resultado.
Llegamos a la clínica, las dos están muy nerviosas. Al fin abrimos el sobre y comprobamos que el resultado es positivo, son hermanas.

Mi tía fue un bebé robado al nacer.
Ismael Recaño Sánchez

               PATINAJE SOBRE HIELO
Me llamo Rosa y vengo de una familia adinerada.
Desde pequeña me encantaba el patinaje sobre hielo, me pasaba horas y horas patinando sin parar. Era mi hobbie favorito. Me encantaba el riesgo. Trabajaba allí, limpiando la pista y me lo pasaba bien. Me encantaba mi trabajo porque limpiaba y a la vez patinaba. Pero cuando mis padres se enteraron de que iba a ser madre de un niño que provenía de marido, que no tenía tanto dinero como nosotros, poco a poco me fueron arruinando la vida, empezando por mi trabajo.
La vida no me podía ir peor, hasta que mi marido murió de cáncer tres meses después de que nos diéramos cuenta de que íbamos a ser padres. Mi vida ahora era un completo desastre. Estuve ingresada en el hospital cuatro días a punto de perder la vida que crecía en mí. Pero sabía perfectamente que si yo podía salir adelante, el bebé también.
Intenté seguir mi vida de siempre, me busqué un piso y lo alquilé. Me contrataron en una floristería que estaba cerca del piso. Ganaba el dinero suficiente como para pagar el alquiler, la comida, la luz, el agua...                                                                                Así que no tenía problemas, por ahora.
Mi madre intentó contactar conmigo y, cuando hablé con ella, me dijo que siguiera adelante, que tuviera suerte con el bebé, que ella solo quería que fuera una madre como las de mi familia, con maridos con dinero e importantes en la ciudad. Pero yo quería ser diferente, quería una vida normal.



La idea de que mi madre cambiara de opinión me chocó bastante. No sabía exactamente si estaba planeando algo o, simplemente había cambiado y me comprendía. Día tras día me preocupaba cada vez más pensando por qué mi madre estaba tan rara conmigo.
            En el trabajo no me podía concentrar, estaba muy nerviosa con tan solo pensar qué podría pasar. Mi vida podía cambiar de mal a un desastre.
            Hablé con el encargado de la floristería, mi ‘jefe’, que vivía justo en la puerta de al lado del piso y sabía qué me estaba pasando porque se lo contaba todo, era como mi mejor amigo. Me comprendió, y me dejó el día libre para relajarme y no pensar más en ese tema, y para eso solo había una solución: el patinaje sobre hielo.
            En el momento en que que pisé la pista, todo era diferente, creía que el mundo era mío y que podía con todo aquello que me rodeaba. Estaba mucho más tranquila, hasta sabiendo que suponía un gran riesgo patinar embarazada. Un mal pie y adiós a la vida que crece en mí. Pero sabía que no me iba a pasar nada. Si el patinaje no me ha fallado cuando era pequeña, ¿por qué me lo iba a hacer ahora?
            Todos los días iba a visitar a mi madre y hablaba con ella sobre el futuro del bebé. Ella le daba mucha importancia a ese asunto, estaba bastante ilusionada. De verdad había cambiado. Justo antes de irme, mi madre me invitó a quedarme en la casa a vivir hasta que mi hijo naciera. Acepté, ¿qué le iba a decir? Pues me quedé.
            Pasé allí dos meses. Mi madre se puso muy contenta conmigo. Todo ese tiempo que pasé allí me reía con ella. Salíamos todas las tardes a dar un paseo y a veces íbamos a la cafetería. Estábamos todos los días a todas horas juntas. Nos dimos cuenta de que ella seguía siendo mi madre y yo, su niñita de siempre.
            Una tarde, salimos a dar un paseo cerca de la pista de patinaje. Cuando me quise dar cuenta había roto aguas. Me asusté mucho, no sabía qué hacer en ese momento. Mi madre llamó corriendo a la ambulancia y enseguida estaban allí.                                            
            Fuimos con mucha prisa hacia el hospital. Cuando llegamos enseguida vinieron muchos médicos, estaba muy nerviosa era la primera vez, no sabía qué podía pasar.
            El parto fue rápido, no hubo complicaciones, todo iba bien. Se llevaron a mi hijo para limpiarlo y hacerle las pruebas para ver si estaba sano.
            Mi madre entró en la sala y me dijo que mi hijo estaba bien, que todo era perfecto. Me puse contentísima al saber que no hubo problemas. Entonces estuvimos hablando de Jose, así le puse, Jose. Entonces me dijo que había un problema, me preocupé. Me contó su plan desde el principio. Cuando me quedé embarazada mi madre habló con el doctor y le sobornó para que le dieran mi hijo a otra familia.
            Cuando me recuperé del parto y salí del hospital, Jesús, mi ‘jefe’ vino a verme porque estaba preocupado y me estuvo animando, y lo consiguió, me sentía un poco mejor, tenía que seguir con mi vida, no me podía parar.
            Al cabo de unos años, Jesús y yo nos casamos. Era feliz por una parte porque estaba con él, pero, por otra parte me sentía mal porque no le hablaba a mi madre. Ella me estuvo mandando fotos de Jose cada año.
            Cada día estuve perdoné más a mi madre. Quedamos y me estuvo contando que Jose se había convertido en un niño inteligente, deportista, simpático y, además, guapo. Me sentía muy orgullosa de él.
            Un día, Jesús y yo salimos a dar un paseo y decidimos pasar la tarde en la pista de patinaje. Hacía quince años que no iba allí. Se me vinieron a la mente muchísimos recuerdos. Otra vez era yo. Ya era la misma de siempre.
            Entonces vi a mi hijo. Lo vi, ¡era Jose! Lo sabía por las fotos. Era él, sí, estaba muy segura. Él no paraba de mirarme. Me preguntaba si sabía que yo era su madre. Se acercó, me saludó.
            - Hola.
            -  Hola.
            - Me suena tu cara. ¿Quién eres?
            -  Rosa… Soy Rosa.
            - Yo soy Jose.
            -  Ya, lo sé.
            - ¿Que lo sabes?
            -  Sí, eres mi hijo, Jose.
            - Ya, lo sé.
            -  ¿Cómo?
            - Eres mi madre, Rosa… Lo sé.

            Estuvimos horas hablando, le estuve contando lo que pasó, lo que él no sabía, porque sabía que era adoptado, pero no robado.
            Por fin estaba con él de nuevo, estuve hablando con él. Conocí cómo era, pero aún así, no era mío. Me llevó hacia su casa, donde conocí a sus padres adoptivos. Al principio era extraño, no sabía qué decir.
            Era gente muy cariñosa y amable que cuidaba bien de Jose. Pero había algo raro en María y Raúl, no parecían muy felices, veía otra cosa. María habló conmigo. Estaba incómoda pensando que yo deseaba tener a mi hijo de nuevo y ella lo había conseguido sin mi permiso.
            Después de un largo tiempo llegamos a un acuerdo. Jose era mío pero tenían derecho a verlo. Acepté sin pensármelo dos veces. Dos meses más tarde por fin se instaló en el piso, ya estaba todo preparado y pensado. Todos los fines de semana íbamos de picnic con María y Raúl y, estaban tiempo con él. Jesús, Jose y yo ya éramos una familia de verdad.
 Ana María Ríos Canto

sábado, 5 de abril de 2014

EL MOVIMIENTO: DE AQUÍ AL MÁS ALLÁ. TERCER TRIMESTRE, IES JOSÉ CADALSO, 2014

El tema seleccionado desde la Biblioteca Escolar para cerrar el curso (todo tiene su fin, incluso las clases, aunque este happy end aún se divise en lontananza) es "El movimiento", asunto no carente de interés (desde los orígenes de la humanidad) y de vigente actualidad (si no, querido alumno, piense en su reacción cuando escucha el toque de fuga al final de la larga jornada académica; piense, sobre todo, en el viernes...).

El movimiento, el viaje como experiencia ética y espiritual (placentera, por supuesto) es un ingrediente para escapar de las garras de la cultura de campanario y el localismo universal que nos asedia cada día con su invisibilidad explícita y castradora. Así que ¡viajen con nosotros! al ritmo que marcan las dinámicas líneas que van desde Homero a Herbert George Wells, pasando por Marco Polo, Colón o Kavafis, sin olvidar la fantasmal e imponente figura que fue Emily Dickinson.

En esta ocasión, el cartel anunciador es gentileza de Manuel Leguizamón (1º de Bachillerato A), quien ha resultado ganador del concurso realizado por el profesor Antonio Domínguez en la materia de Proyecto Integrado. Enhorabuena, Manuel.



Les dejamos, ignorados y venideros lectores, con las líneas de presentación del tema que han sido enhebradas por la certera y perspicaz aguja de la profesora Encarnación Porcel, del Departamento de Física y Química. ¡Pasen y lean!

El movimiento: de aquí al más allá

            Este último trimestre, desde la biblioteca, te invitamos a viajar, a moverte pero ¿en qué sentido?
            Si te asomas a una clase de física oirás que el movimiento se define como “todo cambio de posición que experimentan los cuerpos en el espacio, con respecto al tiempo y a un punto de referencia”. Aunque no es la única definición posible. En general, podemos decir que esta palabra abarca mucho más que una modificación de posición, hace referencia también a cambios culturales, sociales, políticos, económicos y personales.
            El ser humano tiene una característica que lo hace muy especial: no sabe estarse quieto. Ni en su interior ni en su exterior. Nos gusta movernos. Pero, además, nos gusta saber de otros que antes se han movido. O que se mueven. E incluso que imaginan que se mueven.
            Cuando Ulises intenta regresar a su Ítaca perdida, saltando de isla en isla tras destruir Troya, enfrentado a los mil juegos crueles de los antiguos dioses, está conformando una de las primeras novelas de aventuras de la historia. Podemos imaginar a sus lectores (u oyentes) de entonces embelesarse con aquellas escenas que tomaban, seguro, por ciertas. ¿Y qué decir de los viajes de Marco Polo? Entonces se invierte la imagen: un comerciante que, a su regreso de años de experiencias, escribe el libro de las maravillas que, efectivamente, maravilla a Europa pero, ay, que todos toman por ficción, para desdicha de su autor.
            Descubridores y conquistadores de las primeras tierras americanas exploraban guiados por la codicia, pero igualmente por ese afán de moverse, de seguir hacia adelante. En sus mentes se abrían paso las imágenes de tierras descritas en los libros de caballerías y no es extraño que buscaran, en la realidad, la fantasía de El Dorado o de la fuente de la eterna juventud. Y cuando el viaje es enteramente fantástico, sin posibilidad ya de error, como cuando Gulliver erra entre enanos y gigantes, sabios y yahoos; o los submarinos recorren miles de leguas mientras formidables gentlemans victorianos salen en pos de la puntualidad superlativa… también entonces nos emocionamos con sus intrincadas aventuras. Aunque sepamos sin lugar a dudas que son mentira. Porque viajamos con ellos. Nos movemos, sufrimos y gozamos con ellos, eso sí, desde la comodidad de nuestro sillón cómplice.
            Viajar no es sólo un desplazamiento físico. Cuando lo hacemos en la realidad, nuestro interior cambia a la par que los paisajes y personas que encontramos por el camino. Pero cuando lo hacemos a través de las páginas de los libros, ese mismo interior también se mueve y muta. Puede que siempre andemos en busca de un más allá tanto fuera como dentro de nosotros, de una frontera que atravesar hasta la próxima frontera. No somos animales que migren, o ganado que busque su pasto de invierno. Somos mucho más. Un espíritu que otea el horizonte pensando qué habrá tras él. Y que dice: ¡muévete!


Encarni Porcel

GANADORES DEL CONCURSO "LA APARIENCIA O A TRAVÉS DEL ESPEJO", ENERO-MARZO 2014

Los alumnos Lucía Palma(1º de E.S.O.), Bárbara Calvente (3º de E.S.O.) y Claus Köpplin Orrán (3º de E.S.O.) han resultado ganadores del concurso de la Biblioteca Escolar correspondiente al 2º trimestre. El tema seleccionado era "La apariencia". Lucía presentó un dibujo, Bárbara creó un relato corto y Claus realizó un trabajo audiovisual, La apariencia en el arte, centrado en la figura del artista Victor Molev. A continuación, podéis encontrar las colaboraciones de Lucía y Bárbara. El trabajo de Claus aparece en la entrada LA APARIENCIA O A TRAVÉS DEL ESPEJO. SEGUNDO TRIMESTRE, IES JOSÉ CADALSO 2014. ¡Enhorabuena y gracias por participar!

LUCÍA PALMA




Apariencias


Soñó con él cada día. Lo traía a su vida y le daba forma. Le ponía ojos tristes y, otras veces, sonrisas. Le hacía hablar para que le susurrase ‘’te quieros’’ y dibujaba su boca para que la besase. Moldeaba su cuerpo a base de caricias y le pintaba en distintos lugares, siempre junto a ella. Jugaba con él a que le diera abrazos, a que le hablase y la escuchase. Él era lo que ella quería. Una noche le preguntó si quería ser real, él la miró y le dijo: ‘’ ¿Todavía no te has dado cuenta de que tú tampoco eres real y soy yo el que te sueña?’’.
Bárbara Calvente