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lunes, 7 de abril de 2014

EL GANADOR Y LA FINALISTA DEL XVII CERTAMEN LITERARIO LETRAS DEL SUR SON ALUMNOS DEL I.E.S. JOSÉ CADALSO

Ismael Recaño Sánchez ha sido el ganador del XVII Certamen Literario Letras del Sur, mientras que Ana María Ríos Canto fue finalista. Ambos alumnos cursan 3º de E.S.O. en nuestro centro y han obtenido esta distinción en la categoría infantil (hasta 16 años). Seguidamente, os mostramos los textos premiados: El diario secreto de mi abuela de Ismael y Patinaje sobre hielo de Ana. ¡Enhorabuena a los dos!

EL DIARIO SECRETO DE MI ABUELA

Como tantos fines de semana estamos en casa de los abuelos, lugar donde tengo  mis mejores recuerdos de cuando era niño. A mi hermana y a mí nos encanta ir. Es una casa señorial situada a las afueras de la ciudad, con unos grandes y hermosos jardines donde nosotros solíamos jugar cuando éramos pequeños.
Aunque este fin de semana no es como los otros, no estamos aquí para divertirnos con las historias del abuelo ni para celebrar nada, sino para decir el último adiós a mi abuela.
            La casa no es lo mismo sin ella. Ayudo a mi madre y a mi abuelo a recoger todas las cosas de la abuela, su ropa, sus libros de lectura, sus diarios, en los que a menudo solía verla escribir cuando era niño y, los cuales, me hubiera gustado leer en numerosas ocasiones, pero la abuela siempre los guardaba en el cajón del escritorio bajo llave. Eran su gran tesoro. Hoy estaban en mis manos, su recuerdo me entristece y decido guardarlos en una caja con todo lo demás y subirlo al desván, donde tantas veces me escondía de pequeño.
Como cada lunes voy camino de la universidad, sigo con mi vida después de este fin de semana tan triste. Espero a que llegue el metro y de pronto la veo, ¡es mi madre!, se encuentra justo en el andén de enfrente, ¿qué hace aquí? Pensaba que se quedaría unos días con el abuelo para no dejarlo solo. La llamo y no me contesta, la vuelvo a llamar y, al saludarla, me mira extrañada, como si no me conociera. Entonces llega el metro, se sube a él y se marcha. Sigo mi camino algo contrariado, aunque decido no darle más vueltas al asunto.
            Es de noche cuando llego a casa, ha sido un largo día y estoy muy cansado. Lo único que quiero es darme una ducha y dormir un poco. Al cabo de un rato suena el teléfono, es mi madre, le comento lo que ha pasado esta mañana y me dice que es imposible, porque no se ha movido de casa de mi abuelo en todo el día.
            Han pasado varios días y yo sigo con mi rutina. Decido ir a tomar un café con unos amigos. Entro en la cafetería, pero no los veo, espero un poco a que lleguen. Mientras espero empiezo a observar a las personas que se encuentran allí, sobre todo universitarios que leen sus libros y comparten sus apuntes tomando un café. De repente hay una mujer que llama mi atención. Está sola sentada al fondo de la cafetería, se parece bastante a mi madre, me armo de valor y decido ir a hablar con ella. Cuando me acerco parece no conocerme. Antes de que me dé tiempo a hablarle, se levanta y se marcha, pasando por mi lado sin ni siquiera mirarme.
Llamo a casa del abuelo para ver si mi madre está allí. Sorprendentemente es ella quien me contesta el teléfono, le digo que necesito hablar con ella y que iré a verla más tarde.
¿Quién es esa extraña mujer con la que no dejo de tropezarme?, me pregunto una y otra vez.
Ya en casa del abuelo, hablo con mi madre y le cuento todo lo sucedido. Ella no puede creer lo que le estoy diciendo. Seguimos hablando sin darnos cuenta de que el abuelo está allí oyéndolo todo hasta que, con voz entrecortada, nos dice que tiene que contarnos algo muy importante. Nos pide que nos sentemos y comienza a explicarnos cómo y cuando conoció a la abuela.
A cada palabra que pronunciaba mi abuelo el rostro de mi madre se iba desencajando más y más. Nos cuenta que él no era el padre biológico de ella, ya que cuando conoció a mi abuela mi madre ya había nacido. Decidieron casarse y adoptó legalmente a mi madre. También nos contó que la abuela le había dicho que tuvo dos hijas gemelas, pero que una murió al nacer.
Mi madre no da crédito a lo que está oyendo, monta en cólera y se enfada con el abuelo por haberle ocultado todo durante tantos años. Mi abuelo le comenta que fue decisión de mi abuela. Ella no quería hablar del tema porque le producía mucho dolor.
Durante un largo rato nos miramos sin saber que decir, entonces un pensamiento se apodera de mi ¡los diarios de mi abuela! Quizás ellos nos puedan decir algo. Como un rayo subo las escaleras que van hacia el desván, mi madre me sigue aunque más lentamente. Cuando ella llega yo ya tengo los diarios entre mis manos, buscamos el primero de ellos, nos sentamos donde podemos y empezamos a leerlo.
Todo estaba allí, durante años mi abuela había estado escribiendo su vida en aquellos diarios. El primero comenzaba así:

“25 de enero de 1967”.
Repudiada por el padre del hijo que estoy esperando y por su familia, gente de mucho dinero en cuya casa trabajaba como doncella, llego a Madrid sola y desesperada. Mi embarazo ya es evidente no puedo ocultarlo por más tiempo.
 Durante horas camino sin rumbo fijo por sus calles. Anochece y no sé a donde ir, sigo caminado y llego a un convento, hambrienta y cansada. Decido llamar a su puerta. Me atiende una monja joven y muy agradable. Me da de comer y me acomoda en una de sus habitaciones. Paso la noche allí.
“26 de enero de 1967”.
Doy un paseo por el convento y me doy cuenta de que hay otras chicas como yo, solas y embarazadas.
Las monjas se ofrecen a cuidar de mí durante todo mi embarazo y decido quedarme puesto que no tengo a donde ir.
           
Uno a uno la abuela relata todos  los días que van pasando hasta llegar al día del parto.

“29 de mayo de 1967”.
Despierto con grandes dolores, me he puesto de parto. Las monjas me llevan a la clínica.
Después de un largo  y doloroso día doy a luz a dos niñas gemelas. Se las llevan para lavarlas y al cabo de un rato viene una monja y me dice que una de ellas ha fallecido.
No entiendo nada, exijo una explicación de lo ocurrido y nadie parece saberlo.
Contrariada pido ver insistentemente el cadáver de mi niña, la monja se marcha y regresa con ella. Le doy un beso en la frente, está fría casi congelada.
 Me dicen que no me preocupe de su entierro que ellos se hacen cargo de todo.
“31 de mayo de 1967”.
Recibo el alta médica y me marcho de la clínica con mi pequeña. Regreso al convento, las monjas se han ofrecido a ayudarme hasta que encuentre un trabajo.

Es bastante tarde y estamos muy cansados, pero ni mi madre ni yo queremos ir a dormir.
Ya es de día, hemos pasado toda la noche leyendo los diarios. Mi madre me dice que me vaya a descansar.
Duermo varias horas y me despierto. Voy a la habitación de mi madre, ella no está. Pregunto al abuelo y me dice que salió muy temprano.
Al cabo de un rato mi madre regresa. Intrigado le pregunto dónde ha estado y me dice que ha ido a la clínica donde nació para pedir los informes. Le dan su documentación, pero no le dicen nada acerca de su hermana, en esa clínica no saben nada sobre ella.
Nos parece muy extraño así que juntos nos dirigimos al cementerio para ver si allí hay constancia de esa niña. Cuando llegamos nos atiende un chico joven, nos lleva a los archivos y empezamos a buscarla, sin embargo no consta que hayan enterrado allí a ninguna niña en esa fecha. Preguntamos si en aquellos momentos  había  otro cementerio y nos dicen que no, que este es el único.
Mi madre y yo no entendíamos nada. ¿Dónde estaba aquel bebé? ¿Y si en realidad el bebé no había muerto? ¿Y si se trataba de otro de esos niños robados al nacer? ¿Y si aquella misteriosa mujer era la hermana de mi madre?
Durante meses recorrimos todas las líneas del metro. A diario visitábamos la cafetería donde la había visto, con la esperanza de volverla a ver.
Pasaron los meses y no había rastro de ella.
Aquella tarde era fría y lluviosa, no me apetecía salir, pero mi madre se empeñó en ir, ya casi habíamos terminado nuestro café cuando la vimos entrar por la puerta, era ella. Mi madre palideció al verla, nos levantamos y fuimos a su encuentro.
Al ver a mi madre  se quedó paralizada, ya que eran como dos gotas de agua.
Nos presentamos y le pedimos que se sentara con nosotros. Estuvimos hablando toda la tarde con ella. Quedó tan fascinada con el relato que decidieron hacerse las pruebas de ADN.
Durante estos días hemos conocido a sus hijos y hemos entablado una gran amistad.
Han pasado varios días desde que mi madre y su hermana se hicieron las pruebas. Hoy vamos a recoger el resultado.
Llegamos a la clínica, las dos están muy nerviosas. Al fin abrimos el sobre y comprobamos que el resultado es positivo, son hermanas.

Mi tía fue un bebé robado al nacer.
Ismael Recaño Sánchez

               PATINAJE SOBRE HIELO
Me llamo Rosa y vengo de una familia adinerada.
Desde pequeña me encantaba el patinaje sobre hielo, me pasaba horas y horas patinando sin parar. Era mi hobbie favorito. Me encantaba el riesgo. Trabajaba allí, limpiando la pista y me lo pasaba bien. Me encantaba mi trabajo porque limpiaba y a la vez patinaba. Pero cuando mis padres se enteraron de que iba a ser madre de un niño que provenía de marido, que no tenía tanto dinero como nosotros, poco a poco me fueron arruinando la vida, empezando por mi trabajo.
La vida no me podía ir peor, hasta que mi marido murió de cáncer tres meses después de que nos diéramos cuenta de que íbamos a ser padres. Mi vida ahora era un completo desastre. Estuve ingresada en el hospital cuatro días a punto de perder la vida que crecía en mí. Pero sabía perfectamente que si yo podía salir adelante, el bebé también.
Intenté seguir mi vida de siempre, me busqué un piso y lo alquilé. Me contrataron en una floristería que estaba cerca del piso. Ganaba el dinero suficiente como para pagar el alquiler, la comida, la luz, el agua...                                                                                Así que no tenía problemas, por ahora.
Mi madre intentó contactar conmigo y, cuando hablé con ella, me dijo que siguiera adelante, que tuviera suerte con el bebé, que ella solo quería que fuera una madre como las de mi familia, con maridos con dinero e importantes en la ciudad. Pero yo quería ser diferente, quería una vida normal.



La idea de que mi madre cambiara de opinión me chocó bastante. No sabía exactamente si estaba planeando algo o, simplemente había cambiado y me comprendía. Día tras día me preocupaba cada vez más pensando por qué mi madre estaba tan rara conmigo.
            En el trabajo no me podía concentrar, estaba muy nerviosa con tan solo pensar qué podría pasar. Mi vida podía cambiar de mal a un desastre.
            Hablé con el encargado de la floristería, mi ‘jefe’, que vivía justo en la puerta de al lado del piso y sabía qué me estaba pasando porque se lo contaba todo, era como mi mejor amigo. Me comprendió, y me dejó el día libre para relajarme y no pensar más en ese tema, y para eso solo había una solución: el patinaje sobre hielo.
            En el momento en que que pisé la pista, todo era diferente, creía que el mundo era mío y que podía con todo aquello que me rodeaba. Estaba mucho más tranquila, hasta sabiendo que suponía un gran riesgo patinar embarazada. Un mal pie y adiós a la vida que crece en mí. Pero sabía que no me iba a pasar nada. Si el patinaje no me ha fallado cuando era pequeña, ¿por qué me lo iba a hacer ahora?
            Todos los días iba a visitar a mi madre y hablaba con ella sobre el futuro del bebé. Ella le daba mucha importancia a ese asunto, estaba bastante ilusionada. De verdad había cambiado. Justo antes de irme, mi madre me invitó a quedarme en la casa a vivir hasta que mi hijo naciera. Acepté, ¿qué le iba a decir? Pues me quedé.
            Pasé allí dos meses. Mi madre se puso muy contenta conmigo. Todo ese tiempo que pasé allí me reía con ella. Salíamos todas las tardes a dar un paseo y a veces íbamos a la cafetería. Estábamos todos los días a todas horas juntas. Nos dimos cuenta de que ella seguía siendo mi madre y yo, su niñita de siempre.
            Una tarde, salimos a dar un paseo cerca de la pista de patinaje. Cuando me quise dar cuenta había roto aguas. Me asusté mucho, no sabía qué hacer en ese momento. Mi madre llamó corriendo a la ambulancia y enseguida estaban allí.                                            
            Fuimos con mucha prisa hacia el hospital. Cuando llegamos enseguida vinieron muchos médicos, estaba muy nerviosa era la primera vez, no sabía qué podía pasar.
            El parto fue rápido, no hubo complicaciones, todo iba bien. Se llevaron a mi hijo para limpiarlo y hacerle las pruebas para ver si estaba sano.
            Mi madre entró en la sala y me dijo que mi hijo estaba bien, que todo era perfecto. Me puse contentísima al saber que no hubo problemas. Entonces estuvimos hablando de Jose, así le puse, Jose. Entonces me dijo que había un problema, me preocupé. Me contó su plan desde el principio. Cuando me quedé embarazada mi madre habló con el doctor y le sobornó para que le dieran mi hijo a otra familia.
            Cuando me recuperé del parto y salí del hospital, Jesús, mi ‘jefe’ vino a verme porque estaba preocupado y me estuvo animando, y lo consiguió, me sentía un poco mejor, tenía que seguir con mi vida, no me podía parar.
            Al cabo de unos años, Jesús y yo nos casamos. Era feliz por una parte porque estaba con él, pero, por otra parte me sentía mal porque no le hablaba a mi madre. Ella me estuvo mandando fotos de Jose cada año.
            Cada día estuve perdoné más a mi madre. Quedamos y me estuvo contando que Jose se había convertido en un niño inteligente, deportista, simpático y, además, guapo. Me sentía muy orgullosa de él.
            Un día, Jesús y yo salimos a dar un paseo y decidimos pasar la tarde en la pista de patinaje. Hacía quince años que no iba allí. Se me vinieron a la mente muchísimos recuerdos. Otra vez era yo. Ya era la misma de siempre.
            Entonces vi a mi hijo. Lo vi, ¡era Jose! Lo sabía por las fotos. Era él, sí, estaba muy segura. Él no paraba de mirarme. Me preguntaba si sabía que yo era su madre. Se acercó, me saludó.
            - Hola.
            -  Hola.
            - Me suena tu cara. ¿Quién eres?
            -  Rosa… Soy Rosa.
            - Yo soy Jose.
            -  Ya, lo sé.
            - ¿Que lo sabes?
            -  Sí, eres mi hijo, Jose.
            - Ya, lo sé.
            -  ¿Cómo?
            - Eres mi madre, Rosa… Lo sé.

            Estuvimos horas hablando, le estuve contando lo que pasó, lo que él no sabía, porque sabía que era adoptado, pero no robado.
            Por fin estaba con él de nuevo, estuve hablando con él. Conocí cómo era, pero aún así, no era mío. Me llevó hacia su casa, donde conocí a sus padres adoptivos. Al principio era extraño, no sabía qué decir.
            Era gente muy cariñosa y amable que cuidaba bien de Jose. Pero había algo raro en María y Raúl, no parecían muy felices, veía otra cosa. María habló conmigo. Estaba incómoda pensando que yo deseaba tener a mi hijo de nuevo y ella lo había conseguido sin mi permiso.
            Después de un largo tiempo llegamos a un acuerdo. Jose era mío pero tenían derecho a verlo. Acepté sin pensármelo dos veces. Dos meses más tarde por fin se instaló en el piso, ya estaba todo preparado y pensado. Todos los fines de semana íbamos de picnic con María y Raúl y, estaban tiempo con él. Jesús, Jose y yo ya éramos una familia de verdad.
 Ana María Ríos Canto

sábado, 5 de abril de 2014

GANADORES DEL CONCURSO "LA APARIENCIA O A TRAVÉS DEL ESPEJO", ENERO-MARZO 2014

Los alumnos Lucía Palma(1º de E.S.O.), Bárbara Calvente (3º de E.S.O.) y Claus Köpplin Orrán (3º de E.S.O.) han resultado ganadores del concurso de la Biblioteca Escolar correspondiente al 2º trimestre. El tema seleccionado era "La apariencia". Lucía presentó un dibujo, Bárbara creó un relato corto y Claus realizó un trabajo audiovisual, La apariencia en el arte, centrado en la figura del artista Victor Molev. A continuación, podéis encontrar las colaboraciones de Lucía y Bárbara. El trabajo de Claus aparece en la entrada LA APARIENCIA O A TRAVÉS DEL ESPEJO. SEGUNDO TRIMESTRE, IES JOSÉ CADALSO 2014. ¡Enhorabuena y gracias por participar!

LUCÍA PALMA




Apariencias


Soñó con él cada día. Lo traía a su vida y le daba forma. Le ponía ojos tristes y, otras veces, sonrisas. Le hacía hablar para que le susurrase ‘’te quieros’’ y dibujaba su boca para que la besase. Moldeaba su cuerpo a base de caricias y le pintaba en distintos lugares, siempre junto a ella. Jugaba con él a que le diera abrazos, a que le hablase y la escuchase. Él era lo que ella quería. Una noche le preguntó si quería ser real, él la miró y le dijo: ‘’ ¿Todavía no te has dado cuenta de que tú tampoco eres real y soy yo el que te sueña?’’.
Bárbara Calvente


miércoles, 22 de enero de 2014

LA APARIENCIA O A TRAVÉS DEL ESPEJO. SEGUNDO TRIMESTRE, IES JOSÉ CADALSO, 2014.

LA APARIENCIA O A TRAVÉS DEL ESPEJO

La apariencia es una identidad, individual y colectiva, que adquiere una silueta real. Los contornos de esa máscara buscan mostrarse como una de las representaciones de la verdad. Los textos que proponemos como lectura, para su reflexión y disfrute, recorren distintas formulaciones de la apariencia que van desde la Antigüedad clásica (Ovidio, Luciano de Samosata) hasta creaciones modernas (Jorge Luis Borges), pasando por cuentos medievales (Don Juan Manuel) o de procedencia exótica (Corea, La almohada maravillosa).


Os invitamos a que participéis en el concurso de la Biblioteca Escolar. Podéis presentar cualquier trabajo de creación artística. ¡Esperamos vuestras colaboraciones!


Aquí os dejamos la propuesta de nuestro alumno Claus Köpplin, un estupendo trabajo llamado La apariencia en el arte.


miércoles, 8 de enero de 2014

GANADORES DEL CONCURSO "WAR", MESES OCTUBRE-DICIEMBRE 2013.

Los alumnos Alejandro Domínguez Rocha (2º E.S.O. B) y Nabil Iben Sobih Vázquez (2º Bachillerato C) han resultado ganadores del concurso de la Biblioteca durante el primer trimestre. Alejandro es autor del cuento El samurai y el monje, mientras que Nabil presentó la obra teatral El cadalso de Europa. Enhorabuena a los dos y gracias a todos los participantes. A continuación se adjuntan ambos textos para disfrute de los curiosos lectores.




EL SAMURÁI Y EL MONJE
        
En lo alto de la colina, el viejo samurai contempló el paisaje arrasado. Observó el salvajismo del que puede ser capaz el hombre cuando lucha contra sus semejantes. Contempló como sus hombres incendiaban, arrasaban y saqueaban el último refugio en el Tíbet de los monjes guerreros Ädem: la ciudad de Satsuma. Este hombre que contemplaba el escenario de la batalla era Oda Tokugawa, uno de los tres grandes samuráis que participó en las guerras internas que tuvieron lugar en Japón en el periodo llamado Sengoku, el cual duró desde el s. XV al XVII. Hacía 5 años, harto de luchar contra su propio pueblo, decidió dirigirse con su ejército hacia el  inmenso país de China, donde había extensos y nuevos territorios que conquistar. Llevó a su expedición militar por las montañas chinas durante tres años de innumerables contratiempos, penalidades y dificultades. Al salir de Japón, la partida contaba con 10.000 soldados, mercenarios en su mayor parte, y cien samuráis, los cuales componían su guardia de honor. Para cuando llegaron a Satsuma, solo quedaban unos 3500 soldados y cincuenta y tres samuráis. La dureza del clima y la dificultad de la orografía había sido su principal enemigo, el que más bajas había causado.
Satsuma era la primera ciudad que contemplaban en meses, y el ejército estaba tan cansado, hambriento y desesperado que, contra su modo de proceder habitual, Tokugawa  concedió a sus hombres un día completo para saquear la ciudad, temiendo que, si no les proporcionaba una recompensa por sus esfuerzos, pudieran amotinarse contra él. Además, como su misión era conquistar nuevos territorios, mataba dos pájaros de un tiro.
Tokugawa decidió bajar a la ciudad acompañado de sus fieles samuráis a comprobar si aún quedaba resistencia en la ciudad por parte de la escasa guarnición. Verles caminar por las calles era un espectáculo digno de contemplar: mientras el horror y el caos se extendían a su alrededor, ellos avanzaban entre la carnicería como un ejército fantasma, ya que nadie se acercaba a ellos ni les oponía ninguna dificultad. Claro, ¿quién va a atacar a unos hombres fuertemente armados y disciplinados, preparados para atacar y dar la vida por su señor sin dudarlo?
De este modo atravesaron la ciudad hasta llegar al templo, donde se encontraba el mayor foco de resistencia, aunque los defensores perdían sin remedio debido a la     abrumadora superioridad numérica del ejército japonés. Fue entonces, en la entrada del templo, cuando surgió de entre la multitud el abad de los monjes Ädem. Este se movía entre los combatientes con tal majestuosidad, solemnidad y grandiosidad, que todo aquel que se encontraba cerca suya se detenía a contemplarle, sin que nadie se atreviera a atacarle, tal era el aura de dignidad que desprendía. Cuando estuvo cerca de Tokugawa, dos de sus mejores samuráis se acercaron a él para obligarle a arrodillarse ante su señor. Le gritaron que se agachara, pero el abad permaneció impasible a sus amenazas. Entonces, los dos guerreros se le acercaron para golpearle, pero cuando uno de ellos estaba a punto de alcanzarlo, el abad golpeó a ambos samuráis con una velocidad, sutileza y delicadeza tales, que parecía que fuese una danza ceremoniosa y no un combate. Tras unos largos y tensos segundos, ambos samuráis se desplomaron inertes.
Estupefacto, Tokugawa ordenó a sus soldados que le atacasen, y estos obedecieron, atacando en tromba hacia un supuesto enemigo fácil, pero alrededor del abad siempre se mantenía un círculo vacío, ya que todo aquel que entraba sucumbía ante aquellos extraños movimientos del monje, mínimos y delicados, pero firmes y centelleantes. Al final, meramente por cuestión de número, consiguieron atrapar al abad. Cuando uno de los soldados estaba a punto de ejecutarle, Tokugawa le ordenó detenerse. Lleno de ira al contemplar al único hombre que le había opuesto una seria resistencia en sus conquistas, desenvainó su Daisho (Katana corta) y mientras se la colocaba en el cuello al abad para degollarlo, algo le detuvo. Mientras miraba a los ojos al hombre que estaba a punto ejecutar, hubo algo en su mirada serena e impertérrita que le obligó a detenerse.
-Tú, monje. ¿Acaso no te impresiona tener delante a un hombre que puede atravesarte con una espada sin pestañear? -dijo el samurai.
-¿Y tú? -respondió el monje sin inmutarse- ¿Acaso no te impresiona tener delante a un hombre que es capaz de afrontar que le atraviesen con una espada sin pestañear?
Dicho esto, ambos se miraron largo rato a los ojos. Entonces Tokugawa se irguió y gritó:
-¡Fuera¡ ¡Fuera del templo todo el mundo! ¡Ahora! -Por la manera en que lo dijo, daba a entender que no sería prudente desobedecerle.
Ese día el templo fue abandonado por las tropas japonesas, las cuales se retiraron al exterior de la ciudad. Tokugawa pasó la noche meditando sobre lo ocurrido ese día, y tomó una decisión. Al día siguiente, ocurrió algo extraordinario: Tokugawa se reunió con el abad en la plaza mayor del pueblo arrasado. Se arrodilló, desenvainó su espada, y para asombro de todos se la entregó al abad, un gesto inequívoco de derrota y sumisión. Los soldados japoneses quedaron mudos y estupefactos, pero no podían hacer nada, ya que su general había hablado.
El viejo y temible guerrero samurai había aprendido que el verdadero poder no era el que siempre había creído. El verdadero poder del guerrero no era el ser capaz de quitar una vida, sino el de ser capaz de dar la propia por una causa justa.
Él, el gran Tokugawa, que había participado y vencido en innumerables batallas, que había arrebatado cientos de vidas, había sido derrotado por la mirada serena de un hombre sabio.
FIN

ALEJANDRO DOMÍNGUEZ ROCHA. 2º ESO-B



El Cadalso de Europa
por Nabil Iben Sobih Vázquez

Acto 1:

Escena 1:

(Una mitad del telón está abierta. Al fondo, de pie o en un banco aparecen las dos protagonistas contando una especie de introducción de la época en la que se encuentran. Delante de ellos, al pie del telón abierto, hay un mendigo dormido con un cartel donde pone “1905”).

Prot.1:- Otro año comienza y la pobreza continúa. Somos el hazmerreír de Europa. Hemos durado un día contra Japón, cómo se nota que no estamos para guerras.
Prot.2:-Incluso aquí, en San Petersburgo, el único lugar que se salva del hambre es el palacio del zar.
Prot.1:- ¡Zarandearle es lo que me gustaría! (Interrumpe repentinamente). Ahí calentito con sus pieles, con su familia… (Suspira) Y mientras, nosotras aquí pasando un frío espantoso, con nuestros hombres en la guerra y 5 hijos más muertos que vivos.
Prot.2:- (Aspira los mocos y tiende la mano) Pásame el caldo ese. (Lo toma mientras siente un escalofrío. Bebe un trago despacio y una vez recompuesta se encoge de hombros) Podríamos estar peor. Fíjate en ese (señala con la cabeza hacia el mendigo) tiene los mocos congelados, le pesa el culo de la mierda que lleva encima, está borracho por el dolor de las palizas que le pegan y apesta hasta aquí, como si no se hubiese lavado en su vida.
Prot.1:-Penoso país este. Mientras en el resto de Europa ya ha triunfado la revolución y han derrocado a sus monarquías, aquí miramos, no tenemos ni para llegar a final de mes…
Prot.2:- (Interrumpe) ¡Ni para llegar al final del día!
Prot.1:-(Pregunta desesperado) ¿Te has planteado hibernar?...

(A medida que hablaban se ha ido descorriendo el telón y los campesinos se han amontonado delante de la fachada del palacio del zar. Se oye bullicio. El zar aparece y los mira desde lo alto del balcón. Les saluda).

Camp.1:- (Pronuncia las peticiones de los campesinos. Mientras las 2 mujeres se levantan, llaman al mendigo, le dan con el cazo en la cabeza y este se despierta sorprendido. Los tres se unen a la muchedumbre) -¡Oh zar! Nosotros trabajadores de San Petesburgo venimos para solicitarte justicia y comprensión. Reducidos a la mendicidad, oprimidos, aplastados bajo el peso de un trabajo agotador, abrumados por los ultrajes, no somos considerados como seres humanos sino como esclavos. Rusia es muy extensa y sus necesidades innumerables. Es absolutamente necesario que el pueblo participe en su gobierno pues solo él conoce sus necesidades.
Zar:- (Comienza a enfadarse cuando escucha el discurso) Ingratos, no debo dar cuenta de mis actos más que a Dios. (El zar les da la espalda. Momento en el que salen los cosacos para masacrar al gentío.)

(El telón se va cerrando mientras se ve como los campesinos escapan con miedo. Antes de cerrarse se ve como un cosaco tumba a un campesino y va a pegarle. Justo cuando se cierra el telón sale un campesino desorientado, buscando un lugar donde esconderse. Corre hacia un lado, corre hacia el otro. De repente salen 2 cosacos que lo atrapan y se lo llevan adentro)

Camp2:- ¡¡¡¡Era una protesta pacíficaaaa…..!!!!! (Mientras, los cosacos se lo llevan a rastras).

Escena 2:

(Se abre el telón y aparecen varios grupillos de personas, algunas con palos, cada grupo con un estandarte en el que se indica el soviet al que pertenecen. El mendigo vuelve a estar igual que en la escena 1. En el grupo más cercano al público habla uno para sus compañeros)

Hombre1:- (Habla nervioso, mira para los lados como un loco que cree que le espían) El domingo, sí, será el domingo. Traeros las hoces… les segaremos la cabeza. Por la noche, sí, será por la noche. Traeros las hoces, les cortaremos las pelotas (mientras habla se frota las manos y se encoge, mira para los lados con ojos de loco).
Hombre2: - Y una vez que tengamos al zar delante… (Se produce un silencio y todos se miran y miran hacia atrás)
Hombre 3:- (Salta uno) No, ¡primero a su familia!... (Se ríen. Este último mira al público) ¿ Y vosotros qué puñetas miráis? (Enfadado y en voz baja) Tened cuidado, nos están vigilando (Señala).

(Aparecen las 2 protagonistas con pinta de locas. Una con un brazo colgando con una venda del cuello, otra con un parche en el ojo).

Prot.2:- Piensa  que están en un lugar mejor (consolando a la otra), ya no sufrirán más las criaturillas.
Prot.1:- (Sollozando) No aguanto más. Aunque tenga que cruzar los Urales a pie. (Cae de rodillas, se lleva las manos a la cara llorando).
Prot2:- ¿Estás loca?... (Piensa un poco, mira al público y con distinta entonación) ¿Y quién no lo está? ¡Para no estarlo! (Se vuelve a dirigir a ella) ¿Y de qué vivirás?
Prot1:- (Súbitamente se gira, se levanta y se echa un poco para atrás) ¿Y de qué vivimos ahora? Vayámonos a Sarajevo, allí nos recibirán como es debido. Peor que aquí no estaremos.
Prot2:- (En voz baja, se acerca y le pone la mano buena en el hombro) Bueno, saldremos mañana temprano en el tren de las 6,nadie nos verá. (Mira  para atrás) Ten cuidado, que vienen. (Salen corriendo del escenario).

(Aparecen los cosacos con marcha conjunta y se ponen a separar a los grupillos. Empieza una trifulca y  varios hombres se ponen a darle patadas al mendigo, mientras se ríen. Se va cerrando el telón).

Escena 3:

(Se abre el telón y aparece el mendigo en la misma posición y con el cartel de 1905. En medio del escenario hay un hombre de pie mirando el reloj con impaciencia, lleva un walkie talkie en la mano. El hombre ve al mendigo y va a avisarle. Le da dos toquecitos en la espalda mientras le señala el reloj. El mendigo se da cuenta y cambia el cartel por el de 1914 y vuelve a dormirse. Se escucha el walkie talkie: Manténgase en su posición.)

(Aparecen las protagonistas cansadas)

Prot1:- Perdone buen hombre, ¿podría decirnos dónde estamos?  (Mientras, la otra jadea con las manos en las rodillas).
GP:-En Sarajevo. Gavrilo Princip a su servicio, señoras.
Prot.1y2:-(Se abrazan y saltan ) ¡¡Por fin llegamos!!.
Prot2:- (Abanicando con la mano) ¡Jo, cómo apestas!
Prot1:- (Se separa) Lo siento. (Dirigiéndose a GP) ¿Es usted de aquí?
GP:-No, y como veo, ustedes tampoco.
Prot1:- (Se adelanta y da la mano) Venimos de Rusia, encantada. (Mira la mano del hombre) ¡Uy, qué mano más negra, con lo pálido que parece usted!
GP:- Ahh…esto (retira la mano rápidamente, la enseña al público y se la guarda tras la espalda. Mira el reloj en la otra mano y da unas pataditas de impaciencia mientras mira para otro lado). Nada importante. Un serbio siempre se alegra de ver a sus vecinos eslavos. (Pequeña inclinación)
Prot2:- ¿Y qué viene usted a hacer aquí?
(Suena el WT)
GP:- Shhh, silencio (interrumpe mientras se lleva el WT a la oreja).
WT:- “El objetivo se acerca, cambio”.
 GP:- No deberían estar hoy aquí, va a pasar algo muy gordo. Por allí se acerca la muchedumbre (señala a la puerta).
(El mendigo levanta carteles en los que pone: “Preparaos”, “Aplausos”, ”Sonreíd”).
(Por la puerta entra el coche del archiduque acompañado de policías. La gente infiltrada entre el público le abuchea)
Pers1:-¡Cerdo, sinvergüenza!
Pers.2:-¡Ojalá te mueras!
Pers3:-¡¡¡¡Bien!!!! ¡Viva el archiduque Francisco Fernando! (Aplausos)
Pers4:(Sentada al lado de pers3, le da una colleja) ¿Tú eres tonto?

(Sentado al lado del pasillo por donde pasa el coche, el Pers5 intenta tocar al archiduque pero un policía le atrapa y le lleva con ellos. Antes de que el coche llegue al escenario, GP recibe el aviso por walkie talkie: “Abortar misión. Intento de asesinato fallido. Corre, corre, corre…”. GP entra en la tienda que siempre ha estado en el escenario, saca una pistola y apunta al vendedor)
GP:-Disimule… y deme dos caramelos de esos (señala detrás del vendedor, que se da la vuelta despacio y va a buscarlos).

(El mendigo levanta un cartel de gracias por su colaboración. Entre tanto el coche ha llegado al escenario, toma una calle)

Chófer:- Nos hemos equivocado de calle.
FF:- Pues rápido, da la vuelta.
(El chófer realiza una maniobra pero el coche se para justo delante de la tienda. El vendedor trae los caramelos)
Vendedor:-Aquí tiene. (Mirando la mano de GP). Qué mano más negra…
(GP no hace caso y ensimismado en el coche se dirige hacia él, apunta y dispara. FF y su mujer caen muertos ante las protagonistas, que están asombradas. Acuden los policías y detienen al asesino)
Vendedor:- ¡Oh dios mío, no!
Prot1:- Allí donde vamos hay desgracias. (Se lleva la mano a la boca)
Prot2:- (Impasible, señalando al mendigo que sigue dormido) Ese está más muerto.
Niño:- (Entra en la escena de sorpresa) ¡¡¡Extra, extra!!! Estalla la 1ªGuerra Mundial. El imperio astro-húngaro declara la guerra a Serbia. (Sigue caminando)
(Se apagan las luces. Explicación del comienzo de la 1ª Guerra Mundial con un vídeo en la pantalla. Se encienden las luces y aparece el mendigo en su posición con el cartel de 1914.)

Prot1: -¿Y ahora qué hacemos? (Paseándose de un lado a otro inquieta)
Prot2:-Dímelo tú que eras la que quería salir de Rusia…
Prot1:-No podemos volver, Rusia también está en guerra. Tenemos que salir de Europa.
Prot2:-Las comunicaciones con el resto del mundo están cortadas. Lo que tenemos que hacer es salir de Sarajevo cuanto antes. Cogeremos cualquier tren, e iremos donde nos lleve.
Prot1:-¿Y qué hacemos con él? (Señalando al mendigo)
Prot2:-Despiértalo y vámonos cuanto antes. No creo que salgan muchos más trenes.  (Se va)
(Prot1 despierta al mendigo que está dormido y se le cae el cartel, ella se lo recoge y se van corriendo).
(Se cierra el telón)

Acto 2:

Escena 1

(Se abre el telón. Aparecen los 3 personajes caminando hasta el centro del escenario. El mendigo se queda un poco rezagado)
Prot1:-¡Qué antipático el tío del tren! ¿Pero quién se cree…?
Prot2:- Viajábamos de polizones, da gracias a que no nos ha pegado un tiro.
Prot1:-Sí pero nos ha dado una patada que todavía me duele ( se toca el culo).
(Por un lado del escenario sale un pelotón de soldados alemanes, pasan por delante de las protagonistas y se van por el otro lado. Entonces sale otro pelotón por ese lado que pasa por detrás de las protagonistas y se esconde por el otro lado)
Prot2:-¿Y ahora dónde estamos?
Mendigo:- (Mirando a la mujer y señalando con el pulgar hacia el lado por donde ha desaparecido el pelotón) Esos eran soldados alemanes.
Prot2:-Pues menos mal que no nos han visto…
Prot1:- (Llevándose las manos a la cintura) ¿Qué no nos han visto? Ehh… lo que pasa es que parecemos alemanas (Coquetea tocándose el pelo y mira a sus dos compañeros), ¿a que sí? (Dirigiéndose al público y guiñando el ojo).
Mendigo:- Eso es que llevan prisa… (Se lleva la botella que tiene en la mano a la boca pero no cae gota. Tras la pausa vuelve a hablar) Se estaban preparando para un ataque relámpago.
Prot2:- ¿De dónde has sacado eso? (Mirando enfadada al mendigo)
Mendigo:-El camarero del tren era muy gentil, me dijo que me sirviera yo mismo.
Prot1:-Trae para acá…(Le arrebata la botella de la mano, la levanta pero no cae gota. La sacude en un segundo intento pero nada)
Prot2:-Cuidado que vuelven. (Haciendo señas para que la sigan. Se oye la marcha del pelotón. Se dirigen a una puerta corriendo y llaman)
Hombre:- ¿Quién es? (Con fuerza)
Prot1:- Corre, abre, que vienen los alemanes. (Sigue llamando)
Hombre: (Abre la puerta) Pasad, pasad, deprisa…(Indicándoles que pasen, y cierra la puerta)
(Pasa el pelotón y se cierra el telón)

Escena 2:


(Se abre el telón, y aparecen los 3 protagonistas en un lado del escenario y el otro hombre en el otro lado)
Samuel- (Con un cuchillo en la mano y amenazando) Venga, hablad rápido… os han mandado las sabandijas esas. (Se lleva las manos a la cabeza) Alemania ya no es un lugar seguro para un judío.
Prot2:-No, señor, somos rusas e intentamos escapar de la guerra.
(El mendigo mientras tanto se acomoda en su posición habitual con el cartel. El judío lo ve y se desorienta. No sabe a quién apuntar con el cuchillo)
Samuel:- Habéis hecho mal viniendo a Dresde. (Baja el cuchillo) Las luces se van apagando en toda Europa, no las veremos encendidas en lo que nos queda de vida.(Mientras dice esto se pasea hasta donde están los otros 3 personajes y las luces se van apagando a su paso. Queda el foco que se apaga cuando el termina de decir la frase).
(Se vuelven a encender las luces y se ve al mendigo sentado a la mesa)
Samuel:-Tomad asiento y esperad a morir (Señalando la mesa y se lleva las manos a la boca), perdón… y esperad a que termine la guerra.
Mendigo:-Algo de beber no estaría mal para pasar el rato.(Con ironía)
(Samuel se dirige a por algo. Trae una botella y vasos. Sirve y se sienta. Una radio en el centro de la mesa).
Prot1:- (Se presenta estrechando la mano a Samuel) Sofía, encantada. Y mi hermana…(Señalándola)
Samuel:-(Decaído, estrechando la mano) Samuel, un honrado barbero judío.
(Mientras se presentan el mendigo bebe).
Prot2:- (Señalando a la radio) ¿Qué es esto?
Samuel:- Mi única vía de comunicación con el exterior. Mi fiel amiga (acariciándola).
(Se hace un silencio, todos miran sus vasos. Suena la radio)-La triple alianza contra la triple entente… malditos franceses metomentodo…nueva granada de gas inventada por el ejército alemán… disminución en la cantidad de alimentos, todo sea por nuestros soldados… las mujeres hacen el trabajo de los hombres en Alemania…última oportunidad para alistarte, si eres varón y tienes salud ayuda a Alemania a aplastar a sus enemigos…

Mendigo:- (Se ríe) Je,je… Y todo por un asesinato.
Samuel:- Estás equivocado. El ser humano todavía no ha llegado a ese nivel de locura. En juego están Alsacia y Lorena, los Balcanes y varios territorios del Adriático, además de las disputas por la repartición del mundo. El Reino Unido y Francia temen el crecimiento económico de Alemania. Todos en Europa se odian. Y Rusia quiere ser el centro de los pueblo eslavos.
Prot2:- (Salta) Por eso apoyó a Serbia…
Prot1:- Visto de ese modo…
Samuel:-Venid conmigo y os enseñaré qué está pasando.
(Se levantan todos y salen del escenario. Se cierra el telón).

Escena 3:

(Se abre el telón. El escenario está vacío. Samuel y las 2 protagonistas están en la ventana)
Samuel:-Os explicaré lo que está pasando…
(Sale el mendigo desde un lado del escenario hasta el otro con un cartel que pone: 1914, primer asalto)
Samuel:-Fijaos como Alemania está rodeada por los enemigos. Así que ataca rápidamente a Francia para después centrarse en Rusia. Italia y el imperio austro-húngaro no son tan importantes.(Se escenifica todo lo que dice Samuel).Sin embargo Francia resiste y Rusia ataca por el frente oriental. Alemania puede perfectamente con los dos. Pero fijaos en la nueva táctica, ¡¡trincheras!! Casi imposible avanzar. (Sale el mendigo esquivando los disparos con un cartel que pone: segundo asalto 1914-1917.)
Por un descuido te liquidan y los hombres heridos quedan en tierra de nadie. Los frentes no avanzan. (Sale el mendigo con un cartel que pone: tercer asalto, 1917) Se está produciendo una revolución en Rusia. Los bolcheviques, con Lenin como líder, se ganan a los soviets.
(Se representa una revolución resumida y la participación de Lenin. Sale el mendigo con un cartel que pone octubre, 1917) Cae el gobierno provisional y Rusia firma el tratado de Brest-Litovsk para salir de la guerra. Se pierden muchos territorios, pero ahora lo que se busca es la estabilidad y mejora de vuestro país). Europa teme al comunismo. Esto beneficia a Alemania que solo se tiene que ocupar de un frente. ¿Veis el submarino alemán? Se va a chocar… ya veréis, ya veréis que se chocaaaaaa, se chocó. Y justo tenía que ser con el Lusitania, de los Estados Unidos. (Sale el mendigo con un cartel que pone: cuarto asalto, 1918) Con la entrada de EE.UU. se lanza una última ofensiva que obliga a Alemania a rendirse. La gran Alemania se va con el rabo entre las piernas. Episodio vergonzoso para la historia de Alemania.
Prot2:- ¿Y qué está pasando ahora en Rusia?
Samuel:- Hay una guerra civil. Los rojos contra los blancos. (Pausa) Europa está destrozada. Ahora toca volver a la estabilidad.

Acto 3:

Escena 1: La firma de la paz

(Se abre el telón y se ve un cartel en el que pone: Versalles 1919. En el centro del escenario hay una mesa. Los representantes de las naciones van entrando y se van poniendo de pie a ambos lados de la mesa. Suenan himnos. El bando de los vencedores y el bando de los vencidos. Se le tiende un documento a Alemania. Esta lo lee, se enfada, lo coge y se adelantan todos)
Alemania:(Dirigiéndose al público y a las potencias) No os basta con que Alemania esté en ruinas, también nos quitáis territorios y limitáis nuestro ejército.
Reino Unido: (Reprochando y cortándole) Nuestras ciudades también están destrozadas y habéis extendido la pobreza por sus calles.
Francia:- ¿Y todas las pérdidas humanas? ¿Os parece poco 9 millones de hombres jóvenes muertos?
Reino Unido:(Terminando) Para que encima este termine siendo la potencia económica mundial. (Señalando a EEUU que se pasea inocente).
Rusia: (Dirigiéndose exclusivamente al público) Toda revolución requiere sacrificios. El comunismo es el único sistema equitativo. Según las Santas Escrituras (abre la Biblia que había encima de la mesa) “… y todos los que habían abrazado la fe vivían unidos, y tenían todas las cosas en común”. (Las otras potencias se asustan y se echan atrás ante estas ideas.) Vuestro capitalismo os autodestruiraá
EEUU y UK: (Por lo bajo)- Utópico, exagerado…
Rusia: Anarquista me llaman algunos, vosotros utópico, pero dejad que os diga una cosa: “Dejad que los sacerdotes de todas las confesiones religiosas os hablen de un paraíso en el más allá; nosotros decimos que crearemos un verdadero paraíso para los hombres en esta Tierra”. ¿Acaso no lo dejó bastante claro Karl Marx? ¿La democracia? Eso es para tontos…
(Entran soldados que agarran a Alemania por detrás, la sorprenden y la obligan a firmar)
Alemania:(Tras firmar) Mirad como habéis dejado Europa (se muestra una imagen del reparto de territorios. Se escucha un: “Tendrá cara”) ¡Es injusto! (Grita mientras las demás potencias vencidas lo sacan del escenario. Se quedan solas las potencias vencedoras)
EEUU:-Al final no ha salido tan mal esta guerra. No hemos sufrido bajas civiles y las ganancias son espectaculares. Tengo un negocio pendiente entre manos (se frota las manos y se aleja hacia la otra parte del escenario. Las otras potencias, enfadadas, están sujetando a Francia que forcejea para soltarse y alcanzar a EEUU).
Francia:- ¿Que no ha muerto gente? ¿Que ahora estamos mejor? Lo mato, lo matoooo…
(Se cierra el telón)


Escena 2: Crisis financiera. Consecuencias para Alemania

(Se abre el telón y empieza un vídeo explicativo sobre el préstamo de EEUU a Europa y el pago de reparaciones de Alemania a las otras potencias. Tras el vídeo aparece una calle donde hay tiendas y a un lado está la bolsa de Nueva York. La gente va entrando al escenario y se pone a comprar entrando y saliendo de las tiendas cargados de bolsas. Se representa una situación en la que una mujer se queda sin dinero).
Clienta:- Buenas tardes, quisiera eso, eso, esto y esto otro (señalando a distintas partes).
Vendedor: (Va detrás del escenario y vuelve con unas bolsas que le tiende a la clienta. Esta las deja en el suelo y busca dinero en su bolso. Le da lo que tiene al vendedor) Siento decirle que con esto no alcanzará… (Se cierra medio telón donde no está transcurriendo la escena).
Clienta:- No hay problema, cuídeme esto un segundito que ahora vuelvo (mientras se ríe, señala a la otra parte del escenario que está tapada)
Vendedor:- Descuide. (Cuando sale la clienta se abre la otra mitad del telón donde aparece el banco)
Clienta: (Hace una reverencia y se ríe) Buenas tardes, señor banquero. Necesito mil dólares para cosas…(se ríe)
Banquero:- Permítame que le ofrezca dos mil dólares que podrá devolverme cuando quiera. (El banquero se dirige hacia la parte oculta del escenario que está a su espalda pero no se esconde. Bruscamente) Eh, por ahí, gandules… ¿Queda algo en la caja fuerte?
Una voz desde dentro:- Ni un centavo, y mañana tampoco… (sale una mano que le tiende un talón arrugado).
Banquero: (Alisando el papel) Bueno, con esto servirá. Qué arrugado está este papelucho (mientras lo menea en el aire). Aquí tiene, vuelva cuando quiera, nuestros fondos están a su servicio.
(La señora hace otra reverencia riéndose y se dirige a la tienda. La mitad del telón se va cerrando a medida que avanza.)
Clienta:-Tome, señor, cóbrese lo suyo.
Vendedor: (Va a coger el cambio y dice por lo bajo) No parece que acabemos de estar en guerra. (Le devuelve el cambio y esta se aleja brincando por la otra parte del escenario mientras el telón se abre y deja al descubierto de nuevo la bolsa de Nueva York. Los clientes ya no están pero siguen las tiendas y los vendedores, fontaneros, carniceros… y un hombre con un carrito que vende hielo. Una voz: “¡Hielo, hielo!)
Vendedor:(Monologa mientras se pasea) Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el de vendedor atrajo mi atención y la de mi país (mientras señala con la mano a su espalda donde los hombres salen de sus tiendas con papelitos en la mano y se dirigen a la bolsa). Era un asuntillo llamado mercado de valores. Si uno compraba 80.000 dólares en acciones, como el mercado seguía subiendo y subiendo, al día siguiente podía encontrarse con el doble. Lo más sorprendente del mercado en 1929( el mendigo con el cartel de 1920 lo cambia por 1929 y se levanta para comprar en bolsa. Mientras, un foco persigue al vendedor que sigue diciendo) era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar. El fontanero, el carnicero, el hombre del hielo, todos anhelando hacerse ricos arrojando sus mezquinos salarios (coge un taburete y se sienta) y en muchos casos los ahorros de toda la vida en Wall Street (hay un cartel  en el que pone Wall Street). Un buen día el mercado comenzó a vacilar (las personas histéricas que compran acciones se tambalean como el oleaje…) Algunos de los clientes más nerviosos fueron presa del pánico y empezaron a vender sus papelitos. Al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio…(todo el mundo histérico intentando vender).
Hombre:- No es mas que papel.
Vendedor: (Levanta un cartel que pone: Jueves Negro) Y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Luego, un día, Wall Street tiró la toalla y se derrumbó (se tira el cartel de la bolsa). Eso de la toalla es una frase adecuada porque para entonces todo el país estaba llorando(todo el mundo histérico llorando y algunos incluso se matan. Se cierra el telón)

Escena 3: Nacimiento del fascismo

(Se abre el telón y se proyecta un esquema del fascismo y el nazismo. Se encienden las luces y se ve a las 2 prot. hablando)
Prot1:- Voy a ir a Italia. Tengo familia en Roma que podría acogerme durante una temporada. ¿Te acuerdas de mi prima Alexandra?
Prot2:(Asiente) Sí.
Prot1:- Pues ella y su marido tienen un negocio allí.
Prot2:- Allá tú, yo me quedo aquí. No soy judía, no tengo nada que temer. No me arriesgaré a viajar de nuevo. Alemania mejorará y tú no estarás para verlo.
Prot1:-Siento mucho que tengamos que separarnos. Cuando encuentre trabajo y me asiente vendrás a vivir con nosotros. Ya verás como todo acaba bien (abrazándola).
Prot2:- Adiós, no tardes mucho en llamarme (llora abrazada).
Prot1:-No llores, tonta (se va. Se cierra la mitad del telón por donde se ha ido y la prot2 sale de la escena. Se vuelve a abrir el telón y aparece la prot1 y el mendigo con el cartel de 1922)
Prot1: (Mirando un papel y caminando) Calle Montesori…, calle Montesori… Perdone, buen hombre, ¿la calle Montesori? (Dirigiéndose a un hombre que había en escena).
Hombre:- Acompáñeme. (Están caminando cuando una muchedumbre de camisas marrones les para y Mussolini se sube a una plataforma para dar un discurso).
Mussolini:- Mis queridos compatriotas. Mirad a vuestro alrededor y decidme qué veis…(los hombre otean el horizonte a su alrededor)
Hombre1: Pobreza.
Hombre2: Desastre.
Hombre3: Injusticia.
Hombre4: Crisis.
Hombre5: Lo que no vemos es trabajo.
Mussolini: Y todo se lo debéis a la democracia a la que tanto defendéis. Ayudadme, amigos míos, a conducir vuestro camino, a mostraros otra alternativa. Votad al Fasci Italiani di Combattimento y todos ganaremos. Aplastaremos a los demás países. Somos un grupo fuerte y organizado… (Los hombre le alaban y saludan)
Prot1:- Algo de razón tiene. ¿Qué estará haciendo ahora?
(Se cierra la mitad del telón que no tapa la escena. Se vuelve a abrir y aparece una plataforma)
Voz de Samuel:- ¿Dónde vas?
Voz de prot2:- Salgo un momento. Ahora vuelvo.
Voz de Samuel:-Vale pero ten cuidado, la gente anda muy revuelta estos días.
(La gente que atendía a Mussolini se ha ido dispersando por el escenario. Sale la prot2 que queda atrapada por la muchedumbre mientras andaba. Se aglomeran en torno a la otra plataforma donde se sube Hitler acompañado siempre de 2 hombres)
Hitler:- Pueblo alemán, habéis visto lo que os ha traído la república de Weimar, (por lo bajo)”ese traidor”. La vergüenza de nuestra raza, el declive de nuestra poderosa nación. Asquerosos judíos, comunistas, ¿cómo permitís mezclaros con esas ratas apestosas? Yo prometo devolver la pureza a nuestra raza (señalando a los hombres). Vosotros, jóvenes arios, ayudadme a construir el Reich definitivo y vengaremos nuestra deshonra. Votad al partido nazi, votad la solución definitiva (se proyecta un trozo del discurso de Hitler).
Los hombres: (saludan) ¡Heil Hitler!
Hitler: (A sus hombres) Es más fácil obtener esclavos que trabajen para uno si se les da de vez en cuando un gran festín enn vez de azotarles todo el tiempo. (La muchedumbre coge a Hitler y lo lleva a hombros por el escenario. Se cierra el telón)

Acto 4:

Escena 1: Ascenso de Hitler al poder

(Se abre el telón y se ve al mendigo con el cartel de 1932. Hindenburg  camina con paso ceremonioso por el escenario, con la cabeza baja y la manos en la espalda. De repente, llega un hombre corriendo con un papel en la mano)
Mensajero:- ¡Mariscal Hindenburg! ¡Señor! Ya están los resultados de las votaciones. El partido comunista y el partido nazi han sido los más votados pero ninguno consiguió la mayoría absoluta. (Hindenburg coge el papel y lo mira) Ahora todo está en sus manos… Debe elegir al próximo canciller y cuanto antes…
Hindenburg:- Es mucha la responsabilidad que ahora me acompaña (habla mientras camina con paso ceremonioso). Después del golpe de estado de Mussolini  temo dejar el poder en manos de un chiflado. El pueblo alemán ha elegido y yo, como presidente de la república, debo guiar a mi nación.
Mensajero:-¡Ya están aquí!
Hindenburg: (Mueve la mano invitando a pasar. Entran Hitler y el líder comunista, saludándolo. Se colocan en torno a una mesa. Dirigiéndose al público) Que sea lo que dios quiera. (A los candidatos) He decidido dolorosamente que el jefe de estado y fiel compañero en la toma de decisiones sea… Hitler.
Comunista: (Enfadado)-¡Todo esto es un complot, no lo consentiré! (Los hombres de Hitler le agarran)
Hitler:- Llevaos a esta sabandija… Uno de los suyos ha incendiado el Reichstag. ¡Capturadlos a todos! (Los 2 hombres que acompañan a Hitler se lo llevan del escenario).
Hitler: (Dirigiéndose al público) ¡Pueblo alemán! Hoy es un día memorable, hoy da comienzo el III Reich. (Música. Se cierra el telón súbitamente)

Escena 2: Nazismo

(Se abre el telón y aparece el mendigo caminando con un cartel que pone 1934. Lo sigue el foco. Se apaga.  El mendigo se esconde. El foco apunta a Hitler, a un lado del escenario. Este señala a unas cuantas partes que no se ven por la oscuridad y le habla a la oreja a uno de sus hombres. Se apaga el foco. El foco desvela la posición de 2 hombres que hablan)
Hombre1:- Adolf Hitler es un hombre peligroso, menos mal que pertenece a nuestro partido. (Aparecen 2 hombres detrás de ellos y los asesinan. Se apaga el foco. Se enciende el foco apuntando a otro hombre. Aparece otro detrás y lo asesina. Grito. Silencio y oscuridad absoluta. Pausa)
( Vuelve a salir el mendigo con un cartel que pone 1938. Se apaga el foco y el mendigo se esconde. Se encienden las luces y aparecen Samuel y la prot2)
Samuel:- Shhhh… calla, he escuchado algo (le tapa la boca a prot2).
Prot2:- Acaban de entrar en la casa del vecino. (Samuel se señala a sí mismo). Sí, tu amigo el cambista.
Samuel:-Un judío menos, ya solo quedo yo. ¿Guardaste los anillos donde te dije? (Prot2 asiente. Se acurrucan en un lugar del escenario. Se apagan las luces, suena un cristal que se rompe, suena un grito, se encienden las luces y aparecen los dos muertos. Se cierra el telón).

Escena 3: Todo es una historia. Frases y video

(Se abre el telón y se ve a una madre contándole una historia a su hijo que está en la cama).
Madre:- ¿Qué te parece? (Le acaricia)
Hijo:- ¡Qué malo puede llegar a ser el hombre! Pero… mamá, ¿y después que paso?
Madre:- Eso es otra historia, cielo. Hoy ya es tarde. Que duermas bien mi cuerpecillo celeste. (Le da un beso en la frente y el niño cierra las ojos. Se apagan las luces).
(Se proyectan unas frases de la guerra y un video. El foco apunta a un lugar del escenario donde se coloca el mendigo con un cartel que pone: Ya podéis aplaudir.)

FIN



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